El poder de los Amuletos y Talismánes

Amuleto, se deriva del verbo latino “umoliri” que significa alejar, separar.

Los amuletos consisten en imágenes o figuras de piedra, de madera, etc. u otros objetos usados por sus supuestos poderes contra las enfermedades, las brujerías o los malos deseos de terceros.

Su uso se remonta a la más lejana antigüedad y ha sido y es propio de todas las culturas en todos los tiempos. Los egipcios usaban como poderoso amuleto, la figura de un escarabajo, se sabe que los soldados egipcios lo llevaban encima para aumentar su valor, persuadidos de que el escarabajo consagrado al sol, es la figura animada de este astro, que consideraban como el más poderoso de sus dioses.

Los triunfos del célebre atleta Milon de Crotona, eran atribuidos a la virtud de los amuletos o piedras grabadas después de ciertas observaciones supersticiosas del cielo o de los cuerpos celestes, y a su ejemplo los demás atletas tenían buen cuidado de proveerse de ellos.



Los griegos daba a los amuletos diferentes nombres según las propiedades que les atribuían.

Los romanos tenían pequeñas figuras de bronce que llevaban consigo, algunas veces colgadas del cuello o pegadas al cuerpo. Syla, según el testimonio de Plutarco, poseía una pequeña imagen de Apolo que llevaba sobre el pecho en todas sus expediciones y la besaba muy a menudo.

La bulla o dije de oro que los generales o cónsules llevaban al cuello en la ceremonia de la Ovación, contenía amuletos.

Lo que actualmente conocemos como higa, no es más que la figura del puño cerrado, sacando el dedo pulgar por entre los dos inmediatos, era otro de los amuletos entre los antiguos. Los gentiles llevaban colgada del cuello una de estas figuras, con la cual creían ahuyentaba todos los males. En la actualidad es común poner este amuleto entre los dijes que se prenden del cuello de los niños para ahuyentar el “mal de ojos” así como otros tantos amuletos que vemos aun usar.

Talismánes para atraer fortuna y amor

La palabra talismán, según algunos etimólogos significa consagración y consiste en el sello, la figura o el carácter de un signo celeste impreso, grabado o cincelado sobre una piedra o sobre un metal correspondiente al astro, hecho por un artífice que tenga el espíritu fijo en la obra sin que le distraigan pensamientos extraños, en el día y en la hora del planeta, en un lugar afortunado, con un tiempo hermoso y sereno y cuando el cielo están en buena disposición, a fin de atraer influencias positivas, que después se trasladarán al poseedor del talismán.

El nombre “abracadabra” era uno de los talismanes con que los antiguos formaban una figura, atribuyéndo la virtud de evitar muchas enfermedades y curarlas.

Todo el misterio consistía en que las letras de este nombre, en caracteres griegos, tomadas cada una por un número, suman la cantidad de 365, que es la de los días del año.

Uno de los mas famosos es el talismán del Sol, se cree que quien lo lleve será un príncipe, abundará en riquezas y honores y será bien estimado por todo el mundo. Dicho talismán debe confeccionarse en una hoja de oro de la mayor pureza posible.

El talismán de la Luna debe ser de plata, preserva en las enfermedades contagiosas, de las tentativas de los ladrones y favorece a la producción y el comercio.

El talismán de Marte, debe ser hecho en hierro, quien lo lleve será invulnerable, adquirirá un vigor extraordinario y tendrá asegurada la victoria en sus emprendimientos.

El talismán de Júpiter, debe ser de puro estaño y tiene la virtud de multiplicar las cosas positivas, trae acierto en los negocios y desvanece las tristezas y los infortunios.

El talismán de Venus ha de ser de cobre bien purificado y pulido. Quien lo lleve con reverencia tendrá en don de ser amado ardientemente por las personas del otro sexo. Este talismán posee también la virtud de reconciliar a los más mortales enemigos.

Finalmente el talismán de Saturno ha de ser de plomo bien refinado y purificado y es de gran valor, primero para las mujeres que van a tener un parto. Pues con él no sienten casi dolor ninguno. También aumenta y multiplica las cosas que se les pone en contacto.