Resulta muy interesante conocer la historia de los Ángeles porque nos proporciona una perspectiva, nos indica el largo camino que ha recorrido la fe y nos brinda un amplio marco de referencia y una base para nuestra conciencia de los Ángeles.

Su presencia se remonta a la época de la antigua Babilonia, donde aparecen las primeras figuras aladas. También se los relaciona en Oriente con los Devas (resplandecientes).

La ciencia Angélica es sumamente rica y variada. De acuerdo a las principales religiones, Dios creó a todos los Ángeles simultáneamente antes de crear al hombre y se sirvió de ellos para la creación del mundo, un proceso que se repite a cada instante ante nuestros ojos.

Una vez plasmada la creación de la Tierra, en cuya tarea Dios fue asistido por sus Ángeles, El les dio la misión de guiar y proteger a su máxima expresión: el hombre. Si leemos el Salmo 91, encontramos allí expresado esto: “Por El, los Ángeles están sobre ti, para estar contigo en todos los caminos.

Ellos deben llevarte en sus manos, para que no tropieces contra una piedra”. Dionisio, “el aeropagita”, fue quien estableció el orden de las Jerarquías Celestiales, dividiéndolo en Nueve Coros, organizados a su vez en Tres Grupos o Tríadas. Miles de años atrás en la India, los Ángeles han sido reconocidos. Se los menciona en el Bhagavad Gita (III,ii:12) y allí se aconseja realizarles ofrecimientos diarios.

Esto mismo sucede con los Hindúes, quienes realizan ritos y ceremonias a estos seres para que velen por su bienestar. De allí son introducidos en el Judaísmo y en el Cristianismo como “Ángeles” y posteriormente en el Islam, donde se los conoce como “Malaikas”. Mahoma fue visitado por el mismo Arcángel Rafael y gracias a este encuentro se origino el Islamismo. De forma similar, un Ángel llamado Moroní se presentó ante Joseph Smith, dándole las bases para la creación de la Iglesia de los Mormones.

Alguien que también fue visitada por los Ángeles asiduamente fue Juana de Arco, quien decía verlos claramente con los ojos abiertos, ellos le mostraban acontecimientos futuros relacionados con sus batallas.

Tomás de Aquino, conocido como “El doctor Angelical”, escribió en el Siglo XIII, dieciocho libros de pensamientos religiosos. El más conocido Suma Teológica, contiene quince conferencias sobre Ángeles. Muchas de sus ideas fueron tomadas por los reformadores Católicos en el Consejo de Trento y con ellos elaboraron decretos; el mismo Papa en el año 1879 declaró que su teología era válida En el Cristianismo los “Ángeles aparecen y son nombrados unas trescientas veces en el Antiguo y Nuevo Testamento, con mensajes provenientes de Dios y asistencia Angélica.

El Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, coinciden en señalar que un Ángel es un mensajero directo de Dios.

 Las Diferentes Apariciones

La edad media fue pródiga en apariciones de Ángeles a los Santos, no es necesario recorrer el Santoral para atestiguarlo.

Uno de los primeros contactos fue el Ángel que se presentó a San Joaquín y a Santa Ana , para anunciarles que «tendrán una hija, la cual será bendecida por el Señor y se llamará María.

El Ángel se le apareció a José, hijo de David en sueños y le comentó: no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

San Pedro fue encarcelado por difundir la Doctrina de Cristo, un Ángel hace su aparición en la celda, cegando a sus guardianes, rompe las cadenas y lo libera de la mazmorra en que lo habían arrojado.

Santa Francisca, decía tener siempre a su lado un Ángel Custodio, ese Ángel irradiaba tal luminosidad que la Santa podía leer sus plegarías a media noche.

Santa Teresa de Ávila, en sus escritos menciona a un Ángel que le atraviesa el corazón como una Saeta, colmándola con el amor de Dios, esto la sumía en un delicioso éxtasis.

Quizás una de las últimas apariciones sea la del Serafín que se presentó a San Francisco de Asís, en toda su gloria y lo marcó con los estigmas del Cristo Crucificado.

Una aparición sorprendente de la época moderna es la relatada por los Astronautas soviéticos de la Soyus 7 a sus superiores.

En el día 155 de viaje (orbitando alrededor de la tierra) estábamos contemplando la gran vastedad del espacio sideral y su gran soledad, lo que llevábamos viendo día tras día. Estábamos de servicio tres cosmonautas: Vladimir Solelec, Oleg Atkov y Leonid Kizim, haciendo experimentos médicos, cuando de repente, fuimos cegados por una brillantísima luz color naranja.

Una vez que nuestros ojos se pudieron ajustar a esa luz, pudimos ver siete figuras gigantescas de forma humana, pero con alas y halos brillantes como en las pinturas clásicas del renacimiento. Aparentemente tenían varios metros de altura y las alas eran tan grandes como un avión comercial. Sus caras eran redondas con sonrisas muy dulces. Todos eran iguales.

El grupo siguió a la cápsula espacial aproximadamente diez minutos y entonces desaparecieron. Pero «doce días más tarde, los siete Ángeles fueron avistados nuevamente y en esa oportunidad, otras tres personas de la tripulación los pudieron ver

Autoras: Silvia Vasquez y Teresa Kirsch


Dinos si te ha gustado y compártelo con tus amigos!!!