Trastorno del sentido de la vista que consiste en una dificultad para distinguir ciertos colores, normalmente la diferencia entre el rojo y el verde. Esta alteración puede afectar también a la capacidad para percibir otros colores, y en algunos casos extremos, se produce incapacidad para percibir cualquier color, por lo que la persona daltónica sólo ve el blanco, el negro y toda la gama intermedia de grises.

El daltonismo no es frecuente, pero existe un número significativo de casos. Permite a los afectados llevar una vida normal con algunas precauciones, por ejemplo, a la hora de conducir.

Causa del daltonismo

El daltonismo es una alteración hereditaria que se transmite a través del cromosoma X, por ello es mucho más frecuente en el varón que en la mujer. Uno de los genes que forman parte de dicho cromosoma es el encargado de que de que haya conos en la retina capaces de detectar los colores verde y rojo. Los conos de la retina son fotorreceptores que permiten distinguir los colores. Si no hay conos para el verde o para el rojo, la persona afectada no podrá distinguirlos.

El proceso de identificación del color por los conos se basa en ciertas reacciones químicas, por lo que se ha barajado la posibilidad de cierto trastorno en el control químico del cerebro para explicar la aparición del daltonismo, pero lo cierto es que este extremo no ha quedado demostrado.

Lo que ve la persona daltónica

La persona daltónica no tiene capacidad para distinguir ciertos colores pertenecientes a la misma gama. El daltónico ve completamente iguales el verde y el rojo, y a veces también el amarillo y el naranja. No obstante, es capaz de distinguir la intensidad y el brillo de los colores, por lo que en realidad ve distintos matices de un mismo color donde otras personas ven colores completamente diferentes.

En la mayor parte de los casos, el daltonismo es completamente inofensivo y no presenta problemas visuales asociados. Sólo en el caso del daltónico que únicamente percibe los colores blanco y negro pueden aparecer problemas de visión con el paso del tiempo.

Presbicia

Conocida también con el nombre de vista cansada, es una disfunción del sentido de la vista que se caracteriza por una progresiva pérdida de elasticidad y capacidad de enfoque del cristalino. Este proceso se denomina esclerosis del cristalino. En un trastorno propio del envejecimiento, aunque esto no significa que aparezca necesariamente en la vejez. De hecho, la vista cansada puede comenzar a desarrollarse a partir de la cuarta década de la vida.

Causas de la presbicia

El cristalino es la estructura ocular encargada de enfocar los objetos cercanos, modificando su forma de manera que los rayos procedentes de dichos objetos puedan ser percibidos por la retina (estructura donde se captan las imágenes). Cuando el cristalino, debido a cambios evolutivos con la edad, no puede ejercer esa función, los objetos cercanos, y más concretamente el material de lectura, aparece borroso y la persona no es capaz de leer, a menos que aleje el texto.

Síntomas y evolución

En los estadios iniciales del proceso, la presbicia se corrige alejando el texto, pero al cabo de un tiempo se hace imprescindible emplear gafas para ver de cerca, pues el proceso ya no es reversible. Cada 2 años, aproximadamente, se necesita aumentar la potencia de las lentes correctoras debido a que el cristalino pierde cada vez más su flexibilidad. Este proceso se estabiliza a los 60 años, edad en la que el cristalino ya ha perdido toda capacidad de enfoque. Por tanto, la necesidad de gafas para ver de cerca, en los casos de vista cansada, es permanente desde aproximadamente los 40 años de edad. En ocasiones, además de las dificultades evidentes de enfoque, la presbicia puede producir dolores de cabeza, sobre todo al principio, cuando el sistema visual todavía hace esfuerzos para enfocar aquello que de repente aparece borroso.

Prevención y tratamiento

La pérdida de flexibilidad del cristalino es un proceso natural inevitable. Aunque hay quienes recomiendan practicar ejercicios de acomodación repetitivos, lo cierto es que no existe ningún método demostrado que sirva para retrasar la aparición de la presbicia ni para frenar su evolución.

La vista cansada se puede compensar con el uso de lentes correctoras para cerca o con lentes bifocales o multifocales, que permiten enfocar objetos lejanos y cercanos sin necesidad de cambiar de gafas.

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