Hegelianismo

El concepto de hegelianismo hace referencia al grueso del pensamiento del pensador idealista alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, acentuando sus aspectos más sobresalientes y extendidos. Así, el hegelianismo incluye tanto la filosofía del propio Hegel como todas las corrientes que han surgido a partir de ella.

La base del pensamiento hegeliano es la consideración de que todo lo real es racional y todo lo racional, real. Esto quiere decir que, según la perspectiva idealista absoluta, las cosas, tal y como son en realidad, se corresponden con su ideal, con lo que deben ser.

Así, considerar que las cosas que integran lo real deben ser de otra manera, es comprender la existencia desde un punto de vista limitado y finito, abstracto.

Al igual que Leibniz, Hegel considera que todo lo que sucede está justificado; es bueno, siempre y cuando se ponga en relación con un proceso que lo justifique. Este proceso es el del despliegue de la razón en la historia, que permite considerar cada hecho aislado dentro de un gran plan racional sin fallos, errores ni huecos.

El proceso racional que acompaña a la historia y la dota de sentido sigue una estructura dialéctica, que es aplicable tanto desde un plano lógico, como desde un plano ontológico, que incide en la idea inicial: todo lo real es racional y a la inversa.

La dialéctica que compone el proceso racional consta de una tesis, una antítesis y una síntesis. Los dos primeros momentos parecen, en principio, incompletos y contradictorios, finitos y deficitarios; sin embargo, el momento de la síntesis los comprende y los sublima, dando lugar a una nueva realidad llena de sentido.

Para muchos pensadores actuales, esta postura del hegelianismo constituye la esencia de la modernidad, que trata de ver en la realidad una justificación de la existencia.

Si la realidad se articula alrededor de un proceso lógico y dialéctico, el último paso de la historia, la justificación absoluta de todo lo que sucede, se encuentra en la síntesis final, que consiste en una mirada retrospectiva y omniabarcante de cada uno de los hechos acontecidos y puestos en relación.

La síntesis final supone, en consecuencia, un gran acto reflexivo, que recoge el pasado y lo integra en un sentido pleno.

Los hegelianistas y el propio Hegel llamaron a esta conciencia absoluta espíritu absoluto, concepto típicamente idealista que sigue la tradición impuesta por Schelling y otros idealistas.

Esta idea es acompañada por la noción de sistema, que implica que nada tiene sentido considerado aisladamente, y que los sentidos se segregan a partir de una noción global, total, del mundo.

Una reinterpretación de la historia en clave finalista. El hombre tiene la función de hacer realidad las ideas en el mundo a través del trabajo y sus instituciones. El estado aparece, en este sentido, como una articulación objetiva de las subjetividades finitas, y apunta al reino del Espíritu, de Dios, en el mundo.

Estas ideas, que Hegel tomó de los románticos y los primeros idealistas, son muy novedosas y determinantes, puesto que cambiaron de manera radical la imagen que Alemania tenía de sí misma en el siglo XIX.

Desde un punto de vista epistemológico, el hegelianismo supone la consideración de que el concepto se halla por encima de las imágenes y las cosas materiales, de tal forma que lo abstracto es lo concreto, lo particular, mientras que lo general y lo universal son lo absolutamente real.

Esto condujo a Hegel a situar a la filosofía, la ciencia del concepto, por encima de la religión y el arte, que también estudian las ideas universales pero a partir de las representaciones y las imágenes.

La complejidad del pensamiento hegeliano hizo que las corrientes que se inspiraron en su pensamiento tomasen caminos opuestos. Así, es posible hablar de un hegelianismo de derechas y un hegelianismo de izquierdas, que o bien busca la mera asunción de la realidad y la preservación del statu quo o bien pretende la transformación de la realidad a través del trabajo.

El heredero más célebre del pensamiento hegeliano es Karl Marx, quien tomó sus rudimentos para explicar la lucha de clases y la superación del capitalismo.



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