Enfermedad grave de los huesos que consiste en el reblandecimiento de su estructura por un defecto de la mineralización secundario a la pérdida de calcio y fósforo. Esta enfermedad es similar en muchos aspectos al raquitismo infantil y a la osteoporosis de los ancianos. Sin embargo, no produce cambios ni alteraciones en la conformación básica del hueso como ocurre con aquéllas. Se trata, sobre todo, de una pérdida de sustancia.

Etiología

El motivo principal de este trastorno es una carencia grave de vitamina D en la alimentación. Por ello la osteomalacia ataca principalmente en países con deficiencias alimentarias permanentes o que sufren situaciones extraordinarias, como guerras y otras catástrofes.

Ciertos trastornos digestivos pueden dificultar la absorción de la imprescindible vitamina D, con las lógicas consecuencias. También existe cierto riesgo de descalcificación durante el embarazo o debida a determinadas disfunciones renales.

Aunque resulta menos frecuente, se han registrado algunos casos de osteomalacia en personas apartadas durante largos períodos del contacto con la luz solar.

Sintomatología

La manifestación más evidente son los agudos dolores que aparecen en algunas zonas del esqueleto, sobre todo en las articulaciones. Éstas pueden presentar cierta rigidez. Si la enfermedad se desarrolla, se producirán fracturas sin causa aparente y los dolores serán más intensos. En algunos casos extremos pueden incluso aparecer deformaciones debidas a un ablandamiento excesivo de los huesos.

Tratamiento

En general, cuanto antes se comience el tratamiento, más sencilla resultará la curación de la osteomalacia, que puede conseguirse mediante la administración de una dieta rica en vitaminas, sobre todo en vitamina D. La práctica de deportes es también aconsejable.

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