Rama de la Química y de la Medicina que basándose en la alquimia tiene por objeto la resolución química de cuestiones patológicas y fisiológicas del ser humano, precursora de la Química-Farmaceutica.

Los alquimistas fueron investigadores que perseguían dos claros objetivos: la piedra filosofal y el elixir de la eterna juventud.

La piedra filosofal era una sustancia capaz de convertir metales como el plomo o el mercurio en oro, mientras que el elixir de la eterna juventud, como su nombre indica, sería un líquido capaz de mantener al ser humano siempre con el vigor físico y mental propio de los años jóvenes.

En su infructuosa búsqueda de esos dos principios, los alquimistas realizaron, sobre todo a escala de laboratorio, diversos descubrimientos y progresos que fueron cimiento de la moderna Química, destacando entre sus cultivadores S. Alberto Magno, no obstante, con el paso del tiempo, los alquimistas fueron abandonando el terreno científico, deslizándose progresivamente hacia la charlatanería.

La iatroquímica se inicia con un personaje controvertido, Paracelso, quien desempeñó en Basilea la primera cátedra de Química de la historia, a pesar de sostener algunas teorías peregrinas, como su capacidad para fabricar minúsculos seres humanos a los que llamaba homúnculos.

Tras él, la iatroquímica recibió un poderoso impulso gracias a un alumno suyo, Van Helmont, autor de términos de notable importancia, como álcalis o gases. Sin embargo, como buen discípulo de Paracelso, incorporaba a su pensamiento ciertos rasgos de su maestro, tales como el “archeus” o principio vital, activable bajo la acción de un “fermento”.

Las doctrinas de Van Helmont fueron despojadas de elementos extraños por el alemán Franz de le Boë, también conocido como Sylvius, quien, además de hacer grandes adelantos en el conocimiento de la anatomía humana, continuó el camino, ya iniciado por el propio Van Helmont, para aplicar la Química a la Medicina. La obra Palestra pharmaceutica chymico-galenica del español Félix Palacios, publicada en 1706, es una muestra de esta tendencia.

El puente de unión entre la iatroquímica y la Química actual es Robert Boyle, quien rechazó abiertamente y sin excepción alguna cualquier rasgo de la Alquimia, cosa que no se hacía tajantemente por algunos iatroquímicos, publicando una famosa obra, El químico escéptico, en la que expone una serie de conceptos vigentes en nuestros días. Tras él, con Antoine-Laurent Lavoisier, como se ha dicho, comienza la moderna y científica Química, cuyo progreso imparable  es patente en nuestros días.

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