Sunnismo

El sunnismo es la opción mayoritaria de la comunidad musulmana. Los sunníes representan casi el 90% de los fieles del islam, superando los novecientos millones. Esta situación de privilegio ha llevado a que su doctrina se tenga por paradigmática y las de los demás grupos como desviaciones de ésta.

El origen del sunnismo se encuentra en rivalidades de índole política, como fueron la muerte de Mahoma y los consiguientes problemas sucesorios. Mientras Alí, su primo y yerno, velaba el cadáver de Mahoma, un grupo de consejeros y amigos decidió elegir como califa a Abu Bakr (muerto en 634), padre de Aicha, la favorita de Mahoma. Alí, a pesar de su rechazo inicial, pues consideraba que Mahoma le había nombrado públicamente sucesor, aceptó la primacía de Abu Bakr.

A partir de ahí el islam se dividió entre los defensores de un sucesor directo de Alí, los chiítas, y los sunnitas, quienes desde el siglo IX se aplican el calificativo de al-sunna, “gentes de la tradición”.

Los sunníes aceptaron la sucesión del nuevo monarca con la condición de que éste respetase siempre el Corán. Desde aquel momento, el sunnismo se convirtió en un credo contemporizador con el poder; ni radical ni extremista, apartado de las interpretaciones místicas y complejas del Corán. En general, el sunnismo acogió a otros grupos y tradiciones diferentes y más minoritarias, con culturas, lenguas y antecedentes religiosos preislámicos muy variados, lo que contribuyó a su desarrollo.

En el siglo IX, también la teología sunní se enriqueció gracias al teólogo y filósofo Al-Ashari (873-935), nacido en Basra y habitante de Bagdad, quien escribió decenas de tratados religiosos, en los que pretendió conciliar la teología musulmana con ideas filosóficas relativistas. Casi todas sus doctrinas, cuyo predicamento aumentó a partir del siglo XI, han quedado integradas en la doctrina del sunnismo.

Los principales dogmas del sunnismo son:

– El culto de la unicidad de Dios (monoteísmo).

– El respeto por el Corán como libro sagrado que revela la palabra de Dios.

– La obediencia a la doctrina enseñada por Mahoma.

– La creencia en la resurrección de los muertos previa al juicio final.

– Las obligaciones de la oración, el ayuno, la peregrinación, la limosna y la yihad, o guerra santa contra los infieles.

El tradicional conflicto entre islamismo sunní e islamismo chiita se ha mantenido latente o patente, dependiendo de las épocas, dando lugar a guerras durante siglos.

En la actualidad, los grandes conflictos que vive el mundo musulmán se traducen en un aumento del fundamentalismo, en contra de la moderación pragmática que propugna el sunnismo.



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