Taoísmo

Conjunto de enseñanzas filosóficas y prácticas religiosas que se originaron en China desde el siglo VIII a.C. aproximadamente. El taoísmo (también llamado daoísmo), junto con el confucianismo y el budismo,
forma parte de la cultura china que se extendió, sobre todo, por gran parte del este y sudeste asiático, en países como Japón, Corea o Vietnam.

El objetivo del taoísmo no es la redención o la salvación de las personas, sino más bien la inmortalidad, entendida como la longevidad física.

Por ello, los taoístas buscan más el retiro personal y el contacto con la naturaleza a través de una serie de ejercicios de meditación y de técnicas de relajación. Este sistema filosófico-religioso cuenta con varios personajes importantes, siendo uno de los más destacados Laozi, quien escribió el primer texto del taoísmo hace más de dos mil años.

El taoísmo se asienta en viejas creencias panteístas y populares chinas, así como en los principios del confucianismo. Esta religión proviene de la palabra tao (o dao), que se puede entender como el “camino” o “senda” que debe seguir la persona para adaptarse al orden natural sin que lo perturbe. Al mismo tiempo, el tao, que es invisible, es la fuente de vida y rige el funcionamiento del universo.

El taoísmo se desarrolló plenamente durante la época llamada de los “estados combatientes” (entre los siglos VI al III a.C.) y al amparo de la figura de Laozi, autor de la obra Tao Te Ching (Libro de la Suprema Virtud). Laozi manifestó que el medio natural aparece dividido en dos grandes principios opuestos, que son fundamentales para mantener el orden (tanto del mundo o del cosmos como de la persona) en equilibrio: uno es el yang, una especie de energía positiva, luminosa y fuerte (lado masculino que agrupa el día, la belleza, la vida, la salud, etc.); el otro, el yin, que es la energía negativa y oscura (lado femenino que representa la noche, la fealdad, la muerte, etc.). Y para buscar y alcanzar ese equilibrio se halla el tao, que según Laozi supera y concilia ambos principios.

Posteriormente, sobresalieron otros dos maestros: Zhuangzi y Lie-zi, autor de El libro de la perfecta vacuidad, quienes abogaron por la vida solitaria de las personas como camino para alcanzar la verdadera libertad. Para ello, además, había que cuidar el cuerpo y dedicarse a la contemplación y la meditación. Sus escritos, básicamente filosóficos, influyeron notablemente en la literatura y el arte, como en los poetas Li Bai (699-762), Du Fu (712-770) y Wang We (699-759), que dieron una de las épocas de mayor gloria de la cultura china.

Entre los siglos I y VII d.C., el taoísmo fue transformándose en un movimiento religioso bien organizado, apoyado por emperadores de varias dinastías como la Han Oriental (25-220 d.C.), Wei y Jin (220-590 d.C.). En esta larga época destacó Zhang Dao-Ling, que estableció, junto con sus discípulos, toda una serie de ceremonias, ofrendas y liturgias, y conformó un cuerpo de sacerdotes y templos donde celebrar esos ritos. Al mismo tiempo, se estableció una jerarquía de espíritus y divinidades (el propio Laozi fue divinizado) y aparecieron dos libros considerados como sagrados: el Tai-ping Jing (Libro de la paz y el equilibrio) y el Tai-shang ling-bao wu-fu ping (Suprema revelación de los cinco talismanes del Espíritu Sagrado). Entre otros dioses, cabe destacar a Cai Shen, dios de la prosperidad y la abundancia, y el emperador Jade, al que se le reza para obtener suerte y longevidad.

El taoísmo se fue extendiendo entre las clases medias y la nobleza de China, al tiempo que muchos de sus integrantes mostraron un gran interés por las cuestiones esotéricas y relacionadas con las prácticas alquimistas. Sin embargo, el taoísmo, con el paso del tiempo, fue perdiendo influencia, a lo que contribuyó el que desde el siglo XII el confucianismo se convirtiera en religión oficial del estado. De esta doctrina y del budismo, el taoísmo recogió varios principios que desembocaron en la creación de dos escuelas taoístas, que perviven en la actualidad: la Escuela de la Realidad Completa (Quan-zhen) y la Vía del Cielo Primigenio (Xian-Tian).

Los vertiginosos acontecimientos del siglo XX, con el derrocamiento del emperador, la instauración de la república nacionalista y la llegada del comunismo al poder afectaron profundamente al taoísmo, y muchas de sus sectas o escuelas desaparecieron. En la actualidad, Taiwán es el único país donde esta religión sigue plenamente viva y cuenta con notable influencia en la sociedad.

Laozi

Pinyin Laozi (siglo VI a.C.), de nombre original Li Erh y conocido también por las denominaciones Lao Tun, Lao Tan o Lao-tzu, filósofo chino, fundador del taoismo en China y presunto autor de Tao-te Ching, obra que constituye la base de esta religión. Laozi es venerado como filósofo por el confucianismo y como santo o dios popularmente.

La vida de este filósofo, cuyo nombre significa en chino “el viejo maestro”, transcurrió en el siglo VI a.C. La principal fuente de información sobre Laozi, la biografía Shih-chi de Ssu-ma Ch’ien, sitúa su nacimiento en Ch’ü-jen, localidad perteneciente a la provincia de Ch’u (esta última es conocida en la actualidad como Luyi, China).

Laozi fue designado shih durante el reinado de la dinastía Chou (h. 1111-250 a.C.), cargo desde el que asumió la máxima responsabilidad en las materias de astrología y adivinación, así como el cuidado de los libros sagrados.

Durante un supuesto viaje hacia el oeste de China, Laozi fue detenido por el Yin, el legendario guardián del país, quien le rogó que escribiera su doctrina. Laozi escribió en dos volúmenes de 5.000 caracteres cada uno en los que plasmó los principios del Tao (que literalmente significa ‘El camino’, el supremo principio) y el te (‘su virtud’), que dieron como resultado el Tao-te Ching. Esta obra fundacional del taoismo sostiene la existencia de un principio supremo, el Tao, que gobierna los designios del universo.



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