Por que beber agua?

El agua es un elemento indispensable para todos los tejidos del cuerpo. Se trata del componente más importante en los seres vivos desde el punto de vista cuantitativo. En el ser humano constituye aproximadamente los dos tercios de su peso total (en una persona adulta de constitución normal puede haber de 40 a 45 litros de agua por término medio).

La distribución del líquido no es regular. Así, por ejemplo, en la grasa corporal sólo la cuarta parte es agua, mientras que en el encéfalo el porcentaje asciende en torno al 80%. Hay agua en los huesos, en los músculos y en la piel. La sangre, el líquido que transporta oxígeno y nutrientes a todas las células, es una disolución de agua con un 20% de otras sustancias.

Equilibrio hídrico

El cuerpo cuenta con una serie de mecanismos que mantienen constantes los niveles de agua (equilibrio hídrico). Entre ellos está el de la sed, regulado por la hipófisis, que avisa al organismo cuando la concentración de cuerpos sólidos en sangre supera determinados niveles.

Puesto que el agua es un medio esencial para la absorción y la digestión de nutrientes, el mantenimiento de la temperatura corporal y el transporte de todas las sustancias del organismo, cualquier alteración de dichos mecanismos da lugar a trastornos que pueden ser letales. De hecho, una persona puede sobrevivir sin alimento varias semanas, mientras que la privación de agua conduce a la muerte en 2-3 días. Se estima que la pérdida de un 10 % de agua corporal puede ocasionar disfunciones graves y la de un 20% es mortal.

El agua corporal se elimina fundamentalmente a través del sudor y la orina y,  en menor medida, a través de la heces y de la respiración. El sudor cumple una doble misión. Por un lado, elimina toxinas y otras sustancias peligrosas, y al mismo tiempo ayuda a regular y mantener constante la temperatura interna. La orina es básicamente agua en la que van disueltas gran cantidad de microorganismos, toxinas, productos de desecho procedentes de los procesos metabólicos y otras sustancias, como sal y compuestos de calcio.

 

El equilibrio hídrico se establece por la compensación entre el agua bebida directamente o a través de otros líquidos o alimentos, y el agua eliminada. Cuando por el motivo que sea la reposición de líquidos se altera, el cuerpo comienza sufrir deshidratación.

La recomendación para el buen mantenimiento del equilibrio hídrico es beber entre 2-2,5 litros de agua al día, si bien es aconsejable aumentar la ingesta en función de determinados factores, como la edad (los niños necesitan más agua que los adultos; los ancianos son más proclives a la deshidratación en circunstancias de calor), la práctica de ejercicio, en caso de fiebre o en circunstancias externas de temperatura elevada.



Contenido Relacionado