Ginseng energizante natural

Conocido y utilizado desde tiempos remotos en Oriente, compite en popularidad con el Ginkgo biloba (la planta rejuvenecedora) en Occidente

Aún en nuestros días, el principio activo de la esencia del Ginseng no ha podido aislarse, lo que incrementa su misterio y mito. De todas maneras, la medicina china, primero y la herbolaria moderna, después, se han encargado de estudiar esta raíz extensivamente, en un esfuerzo por encontrar, todas sus aplicaciones posibles.

El Ginseng es un tubérculo silvestre, muy aromático y de origen asiático, que forma parte de la familia de las araliaceau. En estado natural, crece por lo regular entre los lodazales de las barrancas, cerca de la raíz de árboles como el roble, el encimo y el maple, a cuya sombra se protege de la luz solar.

Así, entre misterios por sus bondades, y de forma silvestre el Ginseng obtiene una fama mundial como una de las plantas que mas bondades brinda a la saluda humana, desde el remoto pasado hasta nuestro presente, donde su demanda crece dia a dia, al igual que las investigaciones sobre sus beneficios.

Propiedades del Ginseng y sus beneficios

La raíz del Ginseng contiene una gran cantidad de elementos naturales cuya acción terapéutica es muy variada. Esencialmente, esta compuesta por una resina, un azúcar, un almidón, un mucílago, una saponina, un aceite volátil y varios compuestos esteroides.

Se cree que la actividad del Ginseng se debe principalmente a éstos últimos, que son compuestos químicos con la misma estructura básica que las hormonas sexuales, y las adrenalinas cortizales, estrógeno, testosterona y cortisona, entre otras.

Pero además de estos elementos, el Ginseng contiene vitamina B1 y B2, calcio, fósforo, aluminio, cobalto, azufre, potasio, hierro, silicio, magnesio, sodio, bario, estroncio, manganeso, ácidos glutáninos y enzimas de amilo y de fenol.
Sus más poderosos efectos orgánicos, sin embargo se deben a las siguientes sustancias:

Panaquilón

Aumenta ligeramente la actividad coronaria y mantiene los niveles normales del cuerpo.

Panoxín

Estimula la circulación de la sangre, mejora en gran medida el metabolismo y facilita el funcionamiento eficiente del sistema cardiovascular. Asimismo, ayuda a prevenir la formación de colesterol y facilita la eliminación de la grasa del cuerpo.

Panacén

Estimula el proceso digestivo.

Panaxadiol

Actúa como regulador de los esteroides.

Ginsenín

Similar en sus efectos a la insulina, esta sustancia explica el efecto benéfico del Ginseng en el tratamiento de la diabetes aloxan.

Aceite volátil

Responsable del aroma característico del Ginseng y de gran efecto estimulante sobre el cerebro, muy similar al que provoca la cafeína.

Por contener todos estos elementos, pocas plantas gozan de tanta estimulación, devoción y misterio como el Ginseng. Buena parte de las extraordinarias propiedades de esta raíz es producto de su alto contenido de potasio, un mineral imprescindible para el organismo humano. Esto hace de esta planta no sólo una medicina excepcional, sino también un alimento natural muy poderoso y un fantástico regulador de las funciones de los órganos internos.

Existen, sin embargo, diversas enfermedades en las que el Ginseng puede jugar un papel esencial como por ejemplo en el caso de dolencias en las articulaciones y problemas del sistema óseo. Se trata de un eficaz antídoto contra el reumatismo y la artritis, no sólo calmando los dolores que éstos producen, sin incluso combatiendo las causas de dichas enfermedades, muchas veces provocadas por la acumulación de ácidos en el organismo.

Por último, se dice que la verdadera popularidad del Ginseng a través de la historia se debe a sus propiedades como afrodisíaco. Las pruebas realizadas indican que efectivamente, esta raíz favorece y revitaliza el funcionamiento de las glándulas sexuales, por que suele ser considerada el mejor remedio contra la impotencia dentro de la medicina china.

Por otro lado, el Ginseng favorece la formación de corpúsculos sanguíneos, por lo cual se lo señala como un muy buen aliado de las personas afectadas por la anemia, en cualquiera de sus manifestaciones y variantes

Preparación

El Ginseng debe hervirse y cocinar en una cazuela de barro o de porcelana. Nunca deben usarse cazuelas de hierro o aluminio, porque el metal daña sus propiedades medicinales. Se llena la cazuela con agua fría y se sumerge la raíz durante unos cinco minutos antes de poner a hervir. Una vez que el agua rompe hervor, se continúa cociendo a fuego lento durante una hora

Hay que evitar levantar la tapa del recipiente demasiadas veces, con el objeto de no dejar escapar la esencia del Ginseng. Igualmente el mismo trozo de Ginseng se puede cocer hasta tres veces. La experiencia ha demostrado que la segunda o tercera vez no reduce los efectos de manera alguna. Si bien el Ginseng puede masticarse crudo, nunca debe ingerirse directamente.



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