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Pectina, la sustancia curativa de la manzana

Pectina, la sustancia curativa de la manzana
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La pectina ayuda en el control de la diarrea porque la bacteria intestinal la transforma en una suave capa protectora para el recubrimiento intestinal irritado.

Ademas, añade cuerpo a las evacuaciones, lo que ayuda a resolver tanto la diarrea como el estreñimiento.

La pectina contribuye a disminuir el colesterol en la sangre, factor de riesgo en las enfermedades cardíacas y algunos tipos de infarto.

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Con la pectina el colesterol que ingerimos permanece en el tracto intestinal hasta que se elimina.

Por lo tanto comer una manzana como postre cuando se haya ingerido carne o productos lácteos, no dará cierta protección contra el colesterol.

Una dieta alta en fibras ayuda a prevenir algunas forma de cáncer, en particular, el de colon.

La pectina retiene ciertos compuestos generadores de cáncer en el colon, acelerando así su eliminación del organismo.

Los médicos recomiendan asimismo dietas altas en fibra para controlar la diabetes.

Algunos estudios demuestran que la pectina de la manzana ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre ( glucosa) en diabéticos.

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La pectina de la manzana ayuda a eliminar cromo, mercurio y otros metales pesados para la gente que vive en ciudades contaminadas.

Limpiar el organismo de estos venenos es una razón más para consumir esta nutritiva fruta.

Las hojas de la manzana también son benéficas

Aunque la pectina de la fruta del manzano es su principal componente medicinal sus hojas también son benéficas pues contienen un antibiótico (floretina).

Antes una cortadura,machacar las hojas de manzana y colocarlas sobre la herida, sirve como primer auxilio hasta que se pueda lavar y curar adecuadamente.

Tanto la manzana roja como la manzana verde, contienen elevadas dosis de pectina, la sustancia curativa del fruto.

Las verdes, más ácida y las rojas, mas dulces, son por lo tanto equivalentes desde un punto de vista terapéuticos.

Eso sí, hay que lavarlas con agua y jabón blanco, para luego enjuagarlas a conciencia, antes de ingerirlas, para así eliminar cualquier resto de pesticida que pueda haber en la cáscara de las mismas.