Cuales son los símbolos del zen

Hay un refrán zen que reza “todo es simbólico, sin embargo no hay diferencias entre el símbolo y el objeto simbolizado”. Como tantas cosas en el zen, este dicho resulta, a primera vista, paradójico.

Los símbolos, por definición, representan otra cosa distinta a ellos mismos. No obstante, el zen nos dice que el símbolo y el objeto representado son una misma cosa. Como comprender la aparente contradicción?

Podemos intentar abordar la paradoja intelectualmente y considerarlo todo como simbólico. O podemos elegir considerar el objeto simbolizado y el símbolo como manifestaciones de una realidad subyacente y por lo tanto, no distinta una de otra.

Visto con los ojos zen, el mundo está lleno de símbolos y como el zen se basa tanto en la realidad, el mundo natural es una gran fuente de ello.

Al igual que los árboles y las plantas, las frutas son ricas en simbolismo. Las granadas y naranjas representan la fertilidad y la abundancia, mientras que las cerezas significan el destino que le espera al guerrero.

Las humildes posesiones de un monje zen tienen significados.

El hábito y el cuenco no representan solo las necesidades de la vida física, sino también la transmisión de las enseñanza zen, que son todo cuanto necesitamos para adquirir el verdadero conocimiento.

Las sandalias y el bastón significan el progreso hacia la iluminación.

Otros símbolos comunes del zen incluyen el incienso, que ofrece su fragancia a los demás mientras él se consume (y representa el altruismo), la llama de una vela ( que representa la sabiduría) y el agua, que al adaptarse a cualquier situación denota tanto flexibilidad como pureza.

Pero de todos los símbolos, el círculo es el que más se asocia con el zen, al representar lo interior y lo exterior, lo que no tiene principio ni fin, la totalidad.

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