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Frutos secos en niños, ancianos y embarazadas

Frutos secos en niños, ancianos y embarazadas
Imagen de Luisella Planeta Leoni 

Originalmente se denominaban frutos secos a aquellos que no contiene agua o jugo en su composición, (Nueces, avellanas, manies, etc).

Posteriormente las frutas deshidratadas de manera industrial y conocida como fruta desecada (pasas de uva, dátiles, etc) también pasaron a formar parte de la familia.

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Ambas imprescindibles en la alimentación diaria, aportan muchos beneficios para quienes por razones fisiológicas o de salud, necesitan dedicar un especial cuidado a su cuerpo.

Niños, adolescentes, ancianos y mujeres embarazadas pueden beneficiarse enormemente de su aporte nutritivo.

Ademas de su elevado contenido energético, los frutos secos son muy ricos en fibra, presentan grandes cantidades de hidratos de carbono (únicamente las frutas desecadas), magnesio, calcio, hierro, ácido fólico y vitamina A.

El consumo adecuado

Si bien el nivel de consumo de frutos secos depende de cada individuo, de sus hábitos alimenticios, de sus actividades diarias y de su ritmo laboral es posible esbozar en forma general un patrón de consumo.

La cantidad ideas es aproximadamente entre 25 y 50 gramos por día.

Cuando se trata de productos con un alto contenido de grasas, es bueno reducir este número y no exceder los 35 gramos.

En casos de sobrepeso, y debido a su alto contenido energético, se debe de ser aún mas estricto en estas cantidades.

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Los beneficios para los chicos

El desarrollo y crecimiento del cuerpo de los niños requiere una gran cantidad de energía, aporte que es necesario realizar por medio de una alimentación balanceada y saludable.

Es por esto que las recomendaciones de alimentos para la infancia no debe basarse únicamente sus características nutricionales.

Es necesario considerar otras factores como por ejemplo cuán fáciles son de digerir, puesto que la capacidad del tubo digestivo de asimilar nutrientes no está totalmente desarrollada al momento del nacimiento.

Por lo tanto, algunos especialistas no recomiendan incluir frutos secos en las dietas infantiles hasta que el niño cumpla 7 años, porque podrían resultar indigestas e irritantes para el intestino.

Pero a partir de esta edad, gracias a su elevada concentración de energía y nutrientes, pueden convertirse en una gran ayuda para lograr un óptimo
equilibrio nutricional.

Y además podemos encontrar en los frutos secos muchas ventajas adicionales: se trata de un tipo de alimento de buena conservación.

Que no se reblandece ni se seca, que no mana y es de muy fácil trasporte, lo que lo hace un ingrediente ideal para los desayunos o meriendas.

Frutos secos y diabetes

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Los frutos secos, salvo algunas excepciones no se caracterizan por un alto contenido de hidratos de carbono.
Generalmente su presencia no supera los 10 gramos de cada 100.

A diferencia de las frutas desecadas, donde si el contenido es sumamente elevado dada su alta concentración de azúcar y está contraindicada para diabéticos.

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